domingo, junio 11, 2006




La Imagen del Hombre

¿Cuándo se comprenderá que el fin de nuestro estudio es el Hombre y que como ser multidimensional merece también un abordaje amplio y libre de prejuicios?
¿Por qué se pone el énfasis en el tipo de herramienta o método de estudio o medicamento a emplear si sólo son “medios” para la curación?
La incansable fruición por inventar más tecnología para estimular no ha podido beneficiar más que a unos pocos. La búsqueda de la panacea o la masificación de tratamientos en asociaciones de personas especiales, tampoco han alcanzado a satisfacer sus “necesidades”, digamos que resultan más atractivos para satisfacer los “deseos” de su entorno, el que pide mejor conducta. No niego la utilidad de ciertos logros que el conductismo ha traído a nuestro ámbito de trabajo, sólo siento que no los estoy ayudando a ser protagonistas de su propia vida.
Preguntarnos el por qué de que aún hoy se hable de los enigmas del Autismo, del Déficit atencional, de las psicosis, etc., nos debería llevar a formular la pregunta: ¿Cuál es mi Imagen del Hombre?

sábado, junio 10, 2006

Lo que nos dicen.

A menudo descubrimos que “ellos” son nuestros maestros. Ponen en evidencia nuestras dificultades de
desarrollo anímico. A veces nos encuentran deprimidos, frustrados o sumidos en nuestros pensamientos. Si lo vemos con la debida perspectiva, que sólo la autocompasión nos permite tomar, advertimos que nuestro crecimiento en años, no siempre ha sido acompañado por una madurez uniforme. Descubrimos además, que nuestro pensar es una actividad que llega a eclipsar los sentimientos, los suprime en demasía. Otras veces los altera, y la agitación se hace evidente en la voluntad.
Hay un momento mágico que se nos brinda como una efímera brecha en la que las miradas se encuentran, pero estas cosas en general se desestiman pues no son científicas o bien porque no se sabe qué misterio vive allí.
Nuestro trabajo y convivencia con las personas especiales, implica que nuestro servicio sea aquello que nace en nuestra alma, no nace “ahí” afuera, nos valemos de un método, pero no "somos" el método.

domingo, junio 04, 2006



Hombre ayudando al Hombre.

Todos recordamos a ese maestro de nuestra niñez, que alcanzó el merecimiento de la veneración y el respeto por su calidad humana, y que se ha conformado en modelo que alimenta nuestra esperanza de que, es posible, aún en estos tiempos, la noble tarea de educar con amor y verdadera actitud de servicio por los niños.
En las escuelas, el niño rara vez ha sido el destinatario del servicio pedagógico, en todo caso, nos han habituado a conformar a nuestros docentes. 
Tanto nos han condicionado a lograr la aprobación, que paradojalmente, se ha reforzado la conducta de servir a la autoridad del maestro, de tal manera que el actuar para conformar a los otros, ha podido desplazar, insensiblemente, la natural disposición infantil por aprender a través del asombro y del entusiasmo. Si estos estados espirituales, vibran genuinamente en el alma del niño, comienzan a abrirse ante él, las puertas del entendimiento y de la comprensión de tres valores primordiales: bondad, belleza y verdad. Confiando, relajadamente, en que el maestro está interesado en enseñarle a través de la alegría del descubrimiento de los misterios de la naturaleza y no por miedo a ser reprobado. 
En el trabajo con personas necesitadas de cuidados especiales, se ha subestimado por demás la capacidad de percepción y aprovechamiento de los contenidos pedagógicos. No es extraño que aquellos que consideran los impedimentos como un límite, se resignen a un acompañamiento de lo que no tiene remedio.
Quienes estudiamos y trabajamos en Pedagogía Curativa y Terapia Social, contamos positivamente con lo que hay, y sostenemos que las posibilidades de superación, (física, anímica o espiritual), inherentes a todo ser humano, están ahí para ser ejercitadas. Para ello, habremos de crear situaciones de trabajo que involucrarán a las personas especiales en procesos creativos.