El camino del capitalismo salvaje
En el trabajo con personas con necesidades especiales se han subestimado por demás sus capacidades de percepción y el aprovechamiento de los contenidos pedagógicos. No es extraño encontrar que aquellos que consideran los impedimentos como un límite, se resignen a un acompañamiento de lo que no tiene remedio. Quienes estudiamos y trabajamos en Pedagogía curativa y Terapia social sostenemos que las posibilidades de superación inherentes a todo ser humano están ahí para ser ejercitadas.
lunes, diciembre 07, 2015
viernes, noviembre 20, 2015
No podemos dejar de mirarnos.
https://www.flickr.com/photos/45468977@N04Guerra, terrorismo, comunismo, capitalismo salvaje. Quién sabe si de algún modo todos seamos refugiados en este mundo.
Egoístas que no desean compartir su prisión con nadie.
Ignorantes. Aburguesados. Hábiles para guardar, torpes para compartir.
Quién sabe si no será ella la que se asoma a nuestra prisión.
viernes, mayo 01, 2015
Realidad virtual
Si preguntan por qué el arte y lo bueno de la educación en escuelas Waldorf, ésta es una de las razones.
La tecnología no es mala en sí. Las dificulades surgen cuando los niños no pueden dominar los estímulos que les llegan desde disparadores tan fascinantes como los videojuegos y consolas de realidad virtual.
Si no aprenden a tomar contacto con el mundo a través del arte, será difícil que lo conozcan a través de su propia sensibilidad. Lo más probable es que se den a creer que sólo es posible tomar contacto con la realidad a través de la seducción y fascinación por los estímulos que les arroja la tecnología. Cerebros rápidos no implica inteligencia ni madurez.
Desde el nacimiento hasta los dos años, el cerebro del niño triplica su tamaño, y continúa en ese estado de rápido desarrollo hasta los 21 años (Christakis 2011). Los estímulos ambientales, o la falta de ellos, son los que determinan el desarrollo del cerebro a esta edad temprana. Se ha demostrado que la estimulación que recibe un cerebro en desarrollo provocada por la sobreexposición a la tecnología (móviles, internet, iPads, televisión) está asociada con un déficit de atención y de función ejecutiva, retrasos cognitivos, aprendizaje disociado, una mayor impulsividad y una menor capacidad de autocontrol.
lunes, abril 27, 2015
Staccato
Staccato (en italiano "despegado, destacado") en notación musical es un signo de articulación que indica que la nota se acorta respecto de su valor original,1 2 siendo separada de la nota que va a continuación por un silencio.3
Los neurocientíficos han estado estudiando los efectos de la lectura en el cerebro durante décadas.
El cerebro es infinitamente maleable y la lectura desempeña un papel importante en la formación de los circuitos neuronales y en la expansión de las formas de pensar. Los medios no sólo sirven como canales pasivos de información sino que también dan forma al proceso de pensamiento.
Los investigadores han encontrado que no “leemos” lo suficiente en línea (on line), más bien escaneamos pasajes cortos, saltando de un sitio a otro.
La lectura ha adquirido una calidad de "staccato", en lugar de realizar el trabajo pesado de la concentración, el análisis y la contemplación.
Fuente tomada de Wikipedia. Intramed.
miércoles, julio 09, 2014
Doping cerebral
El ya muy trillado "Trastorno de Déficit
atencional e hiperactividad" se ha convertido en una enorme bolsa adonde van a parar casi todos los niños que en mayor o menor medida no prestan la atención ni la quietud que los adultos esperan de ellos.
Quizá debamos invertir las variables de este diagnóstico y pensar si acaso debamos nosotros
activar más nuestras intuiciones atendiendo de un modo más amplio
la ocurrencia de este tipo de conducta y al mismo tiempo, a lo
peculiar de su expresión en cada niño.
En una encuesta de una de las mayores
compañías de seguros de salud de Alemania, en los últimos diez
años el número de días de ausentismo debido al dopaje cerebral
aumentó de 8.000 a poco menos de 30.000.
La famosa Ritalina (metilfenidato) se
receta en casi todo el mundo como presunta terapia a las personas con
Déficit atencional con hiperactividad (TDAH).
Sin embargo, cada vez es más recetado
por los médicos a estudiantes que no tienen diagnóstico de TDAH con
el fin de cumplir con el deseo de permanecer despiertos durante más
tiempo y aumentar el rendimiento en la escuela y la universidad.
En el mercado negro estadounidense, el
metilfenidato es el fármaco más comercializado entre estudiantes de
escuela y universidad.
En una encuesta realizada a 3.486
estudiantes seleccionados al azar en cuatro grandes universidades en
Alemania: casi el 5% admitió haber consumido drogas con el fin de
aumentar su capacidad de rendimiento; 40% de ellos las había
consumido al menos una vez en los seis meses anteriores y el 25% en
más de tres ocasiones.
Se ha visto que los niños tratados
pueden seguir mejor al maestro, su hiperactividad se reduce y
aumentarían el presunto éxito escolar, pero se ha demostrado que a
largo plazo la Ritalina afectará la conducta de estos niños hacia
su futuro como adultos.
El metilfenidato y otras drogas que
mejoran la capacidad de rendimiento y la concentración sólo
deberían obtenerse con prescripción facultativa, sin embargo, los
estudiantes que participaron en la encuesta de Sebastian Sattler
afirmó haber obtenido los medicamentos de amigos, conocidos o
familiares que sufren de alguna enfermedad para la que un médico los
había recetado. También engañando a un doctor, a través de
pedidos por Internet, en el mercado negro o directamente de forma
fraudulenta de un médico. Así obtienen los jóvenes, según sus
propias declaraciones, estos medicamentos de prescripción
obligatoria.
Datos tomados de DocCheck Medical
Services GmbH.
Sobre estos signos y síntomas la
Medicina antroposófica y la orientación pedagógica de las escuelas
Waldorf sigue demostrando sus beneficios. Es importante saber que no
se trata de emplear recursos médicos o pedagógicos alternativos,
sino los más apropiados para asistir niños y jóvenes con una
peculiar manera de ser y estar en el mundo.
lunes, julio 07, 2014
¿Normal?
La música sigue sonando en el
mundo, evitemos la compulsión por normalizarlo todo, pues nadie ha
sabido definir de modo satisfactorio lo que significa la palabra
“normalidad”. De hecho, lo normal en medicina es aquello que se
manifiesta con mayor frecuencia, de modo que, a mi parecer, no creo
adecuado el acto de normalizar como un objetivo terapéutico en sí.
Poco y nada sabemos acerca de lo que llegará a expresarse en el alma
de un niño, ¿cómo aprender a intervenir de modo pedagógico y
curativo sin necesidad de inculcar, sin manipular, sin exigir, sin
extorsionar ni reprimir conductas a fuerza de premios y castigos?
En la guerra, un capitán cuenta con
su derecho al castigo a un subordinado que no sabe izar las velas o
manejar el timón.
Pero en la escuela no se cumplen las
leyes de la guerra, la escuela es un lugar en el que todos aprenden
los secretos de la navegación mientras navegan, y los capitanes, que
se reconocen en ellos, se mantienen cerca, en el mismo barco,
abarcando con mirada de principiante el libre y gozoso navegar de sus
marineritos.
martes, junio 24, 2014
"No toda es vigilia la de los ojos abiertos"
En su "Introducción a Macedonio
Fernández", el genial César Fernández Moreno, en el año
1.960, describe el modo en que el escritor argentino Macedonio Fernández padeció la
reacción de los presuntos intelectuales de su época.
Fernández Moreno
comienza así:
"Si usted viaja en un vagón subterráneo
repleto, no puede ni agrandarse ni achicarse: si se agranda lo
rechazan, si se achica lo aplastan; debe mantenerse en tensión, en
su propia justa medida. Ésta puede ser la situación de la cultura
en Europa.
En cambio, si usted viaja en un subterráneo vacío o poco
menos, cada arrancón o frenada lo tirarán al suelo o lo obligarán
a desairadas contorsiones, salvo que usted sea un genio natural del
equilibrio o que dedique todas sus energías a prenderse de las
agarraderas y las manijas de los asientos. La segunda hipótesis de
esta urbana alegoría trasunta la realidad cultural de cualquier país
americano y por tanto inmaduro, como la Argentina.
Cuando surge
alguien dotado para cualquier disciplina, encuentra el vacío a su
alrededor y la consiguiente impotencia de vivir según su especial
capacidad. Si este alguien no es genial, o siquiera tenazmente
autocrítico, terminará a medias entre sus limitaciones y la
indiferencia agresiva del ambiente, por considerar la principal de
sus tareas atender a su propia personalidad: en adelante ya no
pensará, escribirá, compondrá o pintará sino para demostrar su
personalidad; su fin no será el logro filosófico, artístico o
científico sino el éxito social. Ahora bien, como esta
tarea egolátrica no la puede realizar ante un espejo opaco, (el
ambiente general), necesita una caja de resonancia. Esa caja será el
grupo, degenerado inmediatamente en clan, con todas sus ventajas para
el afirmador de su personalidad, pues (obtiene algunos reflejos y
algunos ecos), y todas sus desventajas, (para obtener esos ecos debe
a su vez reflejar a otros autoafirmadores). Y como el único sostén
de la cultura en un país desierto, es la burocracia: (estatal,
periodística, gremial), pronto los clanes, en su desorientado girar
por el vacío, se implantan en alguna de estas estructuras, adoptan
su forma y entran a detentar el poder cultural".
Cada uno sabrá encontrar en su propio quehacer y lugar en el mundo situaciones semejantes o incluso negar su ocurrencia en instituciones de toda índole, partidos políticos, etc.
Macedonio Fernández escribió: "No toda es vigilia la de los ojos abiertos"
lunes, junio 16, 2014
El Dolor
Melancolía. Degas.
En el largo historial de la Medicina en el mundo, los médicos han encontrado casi invariablemente en sus pacientes, a los dolientes, quienes pedían por su necesidad de alivio. El sufrimiento, como afecto negativo, mostró siempre su cara a través del dolor, una vivencia que podía manifestarse como trivial o, en su mayor gravedad, hasta anunciadora de una muerte inminente.
En el largo historial de la Medicina en el mundo, los médicos han encontrado casi invariablemente en sus pacientes, a los dolientes, quienes pedían por su necesidad de alivio. El sufrimiento, como afecto negativo, mostró siempre su cara a través del dolor, una vivencia que podía manifestarse como trivial o, en su mayor gravedad, hasta anunciadora de una muerte inminente.
Así fue que los esfuerzos médicos se focalizaron
en dar alivio al dolor. No exageraríamos si dijéramos que los
médicos no han avanzado mucho más en descubrir y comprender las
causas del dolor, pues su estudio es el del mensajero, y él parece
existir sólo para decir que algo ha cambiado, poco o mucho, pero
nada sabe acerca de lo que ha sucedido, y mucho menos acerca de su
propósito.
El sufrimiento, en cambio, es un síntoma que nos
remite a una sensación más profunda. Conlleva la vivencia de
cambios físicos y anímico-espirituales que la medicina clínica ha
estudiado minuciosamente. Al respecto contamos con una extensa
bibliografía que demuestra el interés médico-psicológico por
demostrar la interrelación entre cuerpo y alma y su expresión en
las así llamadas enfermedades psicosomáticas.
Sin embargo,
este modelo de estudio parece no alcanzar a darnos una cabal
comprensión de los procesos de la vida anímica y de sus múltiples
transformaciones a lo largo de la vida. Vemos que alcanzamos a dar
alivio a nuestros dolientes, pero son pocas las veces en que
alcanzamos a mejorar sus vidas. Quizás porque sólo hemos actuado
como "genios de Aladino", que cumplimos con los deseos
--legítimos por cierto-- de calmar a quien lo pide pero sin
acercarnos de la justa manera a las causas de su sufrimiento. El
hecho de que el paciente desconozca las profundidades de su cuerpo y
alma no debería ser estímulo más que para insistir en el anhelo de
dar luz sobre su devenir y sobre su constitución física, anímica y
espiritual.
Recorrer este camino junto al paciente, suscita
cambios en ambos caminantes. Y el camino se abre iluminado por las
preguntas que intentan ser las correctas. Pero... ¿podría el Médico
ser portador de estas preguntas sin ser, él mismo, el preguntado?
miércoles, julio 24, 2013
martes, julio 23, 2013
sábado, noviembre 10, 2007
Todos somos minusválidos...
“Estudio”
Leonardo Da Vinci.
El diccionario de lengua castellana define minusválido, como:
“Dícese de la persona que tiene en cierto aspecto, disminuídas sus facultades físicas”.
Y tenemos claro, pues es evidente a nuestros comunes sentidos, de qué estamos hablando cuando decimos Minusválido físico.
Podríamos extender aquí, el alcance de meras “facultades físicas”, hasta el de facultades anímicas y/o afectivas. ¿Y por qué no, espirituales?
Llamaría minusválido afectivo, por ejemplo, a quien ha extirpado de sí mismo su capacidad de interés y asombro por el mundo y la sociedad en que vive, o quien ya no siente compasión ante el dolor ajeno, o quien todo lo ve de acuerdo a la cotización en la Bolsa de Valores.
Minusválido espiritual, llamaría al que presume de religiosidad o espíritu comunitario, pero que en los hechos actúa sectariamente, acomodando las Escrituras de acuerdo a las conveniencias políticas de sus jerarquías eclesiásticas, eligiendo subordinarse a un Dios más terrestre que divino.
Seguramente cada uno de nosotros, tanto quien escribe como quien lee estas palabras, tendrá mucho por trabajar en sí mismo para desarrollar aquellas facultades del alma que yacen algo adormecidas por falta de uso, o que yacen estertorosas, por abuso.
Las minusvalías ajenas, en forma constante desentrañan y exponen al mundo nuestras propias minusvalías. Y ello nos señala un camino a ser transitado con la mejor presencia anímica y honestidad espiritual.
Es muy agradable al alma descubrir que muchas veces la gente encuentra caminos de reflexión para superar ciertos prejuicios de contacto con personas de distinto sexo, raza, religión o condición social y económica, e incluso se vuelven capaces de relacionarse sanamente con aquellas que comúmente llaman “discapacitadas”.
Y hasta reconocerse en su condición de que observador y observado son, a su manera, también minusválidos en otros aspectos.
Merece la pena reflexionar entonces acerca de la actitud que nos pudiera conducir a ver con los ojos del alma, la que atestigua compasivamente el devenir de este abanico de riquísima diversidad humana.
Minusválido profesional, sería el Médico que dedica más tiempo a mirar la Radiografía o a hablar de sí mismo, que al Hombre doliente que está sentado ahí, aguardando por ser ayudado.
Minusválido educacional, llamaría al docente que pretende introducir información en las cabezas de los niños bajo amenazas de bajas calificaciones o sanciones disciplinarias, en lugar de suscitar un genuino interés y entusiasmo por el saber acerca del mundo y sus manifestaciones.
Minusválido anímico, sería quien pudiendo hacer algo por aportar de sí lo mejor para la solución de un conflicto, opta por acomodarse en un juicio cínico que revela desidia e indolencia, y mira para otro lado.
Minusválido moral, quien reina con corona de lata, pero que, como Rey tuerto, busca una población de ciegos para su manipulación.
“Dícese de la persona que tiene en cierto aspecto, disminuídas sus facultades físicas”.
Y tenemos claro, pues es evidente a nuestros comunes sentidos, de qué estamos hablando cuando decimos Minusválido físico.
Podríamos extender aquí, el alcance de meras “facultades físicas”, hasta el de facultades anímicas y/o afectivas. ¿Y por qué no, espirituales?
Llamaría minusválido afectivo, por ejemplo, a quien ha extirpado de sí mismo su capacidad de interés y asombro por el mundo y la sociedad en que vive, o quien ya no siente compasión ante el dolor ajeno, o quien todo lo ve de acuerdo a la cotización en la Bolsa de Valores.
Minusválido espiritual, llamaría al que presume de religiosidad o espíritu comunitario, pero que en los hechos actúa sectariamente, acomodando las Escrituras de acuerdo a las conveniencias políticas de sus jerarquías eclesiásticas, eligiendo subordinarse a un Dios más terrestre que divino.
Seguramente cada uno de nosotros, tanto quien escribe como quien lee estas palabras, tendrá mucho por trabajar en sí mismo para desarrollar aquellas facultades del alma que yacen algo adormecidas por falta de uso, o que yacen estertorosas, por abuso.
Las minusvalías ajenas, en forma constante desentrañan y exponen al mundo nuestras propias minusvalías. Y ello nos señala un camino a ser transitado con la mejor presencia anímica y honestidad espiritual.
Es muy agradable al alma descubrir que muchas veces la gente encuentra caminos de reflexión para superar ciertos prejuicios de contacto con personas de distinto sexo, raza, religión o condición social y económica, e incluso se vuelven capaces de relacionarse sanamente con aquellas que comúmente llaman “discapacitadas”.
Y hasta reconocerse en su condición de que observador y observado son, a su manera, también minusválidos en otros aspectos.
Merece la pena reflexionar entonces acerca de la actitud que nos pudiera conducir a ver con los ojos del alma, la que atestigua compasivamente el devenir de este abanico de riquísima diversidad humana.
Minusválido profesional, sería el Médico que dedica más tiempo a mirar la Radiografía o a hablar de sí mismo, que al Hombre doliente que está sentado ahí, aguardando por ser ayudado.
Minusválido educacional, llamaría al docente que pretende introducir información en las cabezas de los niños bajo amenazas de bajas calificaciones o sanciones disciplinarias, en lugar de suscitar un genuino interés y entusiasmo por el saber acerca del mundo y sus manifestaciones.
Minusválido anímico, sería quien pudiendo hacer algo por aportar de sí lo mejor para la solución de un conflicto, opta por acomodarse en un juicio cínico que revela desidia e indolencia, y mira para otro lado.
Minusválido moral, quien reina con corona de lata, pero que, como Rey tuerto, busca una población de ciegos para su manipulación.
jueves, mayo 31, 2007
Vanidad. (Publicado el 9 de abril en "En Cuerpo y Alma")

Vanity. (1910). John William Waterhouse
José Ingenieros,(1877-1925), oriundo de Palermo, Italia.
Fue médico, psiquiatra, psicólogo,farmacéutico, escritor, docente, filósofo y sociólogo;
desarrollando su genial actividad en la Argentina.
Introdujo la sicología en nuestro país y ejerció una gran influencia en el pensamiento de su tiempo. Quizás su obra cumbre sea
El hombre mediocre, (1913): es un tratado de sicología social, en la que describía al hombre moldeado por el medio, sin ideales ni individualidad.
Repaso aquí algunos de sus pasajes, de enorme vigencia:
"El hombre, es. La sombra, parece.
El hombre que pone su honor en el mérito propio y es juez supremo de sí mismo; asciende a la dignidad.
La sombra pone el suyo en la estimación ajena y renuncia a juzgarse; desciende a la vanidad.
Hay una moral del honor y otra de su caricatura: ser o parecer.
Cuando un ideal de perfección impulsa a ser mejores, ese culto de los propios méritos consolida en los hombres la dignidad, cuando el afán de parecer arrastra a cualquier abajamiento, el culto de la sombra enciende la vanidad.
Del amor propio nacen las dos: hermanas por su origen, como Abel y Caín. Y más enemigas que ellos, irreconciliables.
Son formas diversas de amor propio. Siguen caminos divergentes:
La una florece sobre el orgullo, celo escrupuloso puesto en el respeto de sí mismo; la otra nace de la soberbia, apetito de culminación ante los demás. El orgullo es una arrogancia originada por nobles motivos y quiere aquilatar el mérito;
la soberbia es una desmedida presunción y busca alargar la sombra".
Durante siglos, se ha tergiversado la verdadera acepción de palabras como orgullo:
"De ahí el equivocar la vanidad con la dignidad, que es su antítesis, y el intento de tasar a igual precio los hombres y las sombras, con desmedro de los primeros.
En su forma embrionaria revélase el amor propio como deseo de elogios y temor de censuras: una exagerada sensibilidad a la opinión ajena".
En los vanidosos, "el deseo de brillar en su medio y el juicio que sugieren al pequeño grupo que los rodea, son estímulos para la acción.
En los dignos el propio juicio se antepone a la aprobación ajena; en los mediocres se postergan los méritos y se cultiva la sombra. Los primeros viven para sí mientras que los segundos vegetan para los otros. Si el hombre no viviera en sociedad, el amor propio sería dignidad en todos; viviendo en grupos, lo es solamente en los caracteres firmes.
El elogio del mérito es un estímulo para su simulación. Obsesionados por el éxito, e incapaces de soñar la gloria, muchos impotentes se envanecen de méritos ilusorios y virtudes secretas que los demás no reconocen; se creen actores de la comedia humana; entran en la vida construyéndose un escenario, grande o pequeño, bajo o culminante, sombrío o luminoso; viven con perpetua preocupación del juicio ajeno sobre su sombra. Consumen su existencia sedientos de distinguirse en su órbita, de preocupar a su mundo, de cultivar la atención ajena por cualquier medio y de cualquier manera.
La diferencia, si la hay, es puramente cuantitativa entre la vanidad del escolar que persigue diez puntos en los exámenes, la del político que sueña verse aclamado ministro o presidente, la del novelista que aspira a ediciones de cien mil ejemplares y la del asesino que desea ver su retrato en los periódicos".
El hombre que pone su honor en el mérito propio y es juez supremo de sí mismo; asciende a la dignidad.
La sombra pone el suyo en la estimación ajena y renuncia a juzgarse; desciende a la vanidad.
Hay una moral del honor y otra de su caricatura: ser o parecer.
Cuando un ideal de perfección impulsa a ser mejores, ese culto de los propios méritos consolida en los hombres la dignidad, cuando el afán de parecer arrastra a cualquier abajamiento, el culto de la sombra enciende la vanidad.
Del amor propio nacen las dos: hermanas por su origen, como Abel y Caín. Y más enemigas que ellos, irreconciliables.
Son formas diversas de amor propio. Siguen caminos divergentes:
La una florece sobre el orgullo, celo escrupuloso puesto en el respeto de sí mismo; la otra nace de la soberbia, apetito de culminación ante los demás. El orgullo es una arrogancia originada por nobles motivos y quiere aquilatar el mérito;
la soberbia es una desmedida presunción y busca alargar la sombra".
Durante siglos, se ha tergiversado la verdadera acepción de palabras como orgullo:
"De ahí el equivocar la vanidad con la dignidad, que es su antítesis, y el intento de tasar a igual precio los hombres y las sombras, con desmedro de los primeros.
En su forma embrionaria revélase el amor propio como deseo de elogios y temor de censuras: una exagerada sensibilidad a la opinión ajena".
En los vanidosos, "el deseo de brillar en su medio y el juicio que sugieren al pequeño grupo que los rodea, son estímulos para la acción.
En los dignos el propio juicio se antepone a la aprobación ajena; en los mediocres se postergan los méritos y se cultiva la sombra. Los primeros viven para sí mientras que los segundos vegetan para los otros. Si el hombre no viviera en sociedad, el amor propio sería dignidad en todos; viviendo en grupos, lo es solamente en los caracteres firmes.
El elogio del mérito es un estímulo para su simulación. Obsesionados por el éxito, e incapaces de soñar la gloria, muchos impotentes se envanecen de méritos ilusorios y virtudes secretas que los demás no reconocen; se creen actores de la comedia humana; entran en la vida construyéndose un escenario, grande o pequeño, bajo o culminante, sombrío o luminoso; viven con perpetua preocupación del juicio ajeno sobre su sombra. Consumen su existencia sedientos de distinguirse en su órbita, de preocupar a su mundo, de cultivar la atención ajena por cualquier medio y de cualquier manera.
La diferencia, si la hay, es puramente cuantitativa entre la vanidad del escolar que persigue diez puntos en los exámenes, la del político que sueña verse aclamado ministro o presidente, la del novelista que aspira a ediciones de cien mil ejemplares y la del asesino que desea ver su retrato en los periódicos".
martes, mayo 08, 2007
Desde el día Primero de mayo de 2.007 me he visto en la necesidad de renunciar a mi actividad como docente en el Seminario de Pedagogía curativa y terapia social de Buenos Aires.
Del mismo modo renuncio a participar como disertante al próximo Congreso de Pedagogía curativa que se ha planeado para julio de 2.007.
Advierto así a quienes me han pedido información al respecto, que no tomaré parte en el mismo, careciendo de valor la información que consta en la página del citado Congreso.
Del mismo modo renuncio a participar como disertante al próximo Congreso de Pedagogía curativa que se ha planeado para julio de 2.007.
Advierto así a quienes me han pedido información al respecto, que no tomaré parte en el mismo, careciendo de valor la información que consta en la página del citado Congreso.
lunes, mayo 07, 2007
A los lectores:
Existen instituciones en el mundo, que con mayor o menor idoneidad intentan trabajar con la orientación antroposófica.
Para aquel que no conozca la esencia del estudio del Hombre de acuerdo a lo que el Dr. Rudolf Steiner llamó Ciencia espiritual, podrá parecerle antroposófico aquello que en esencia, no lo es.
Digo en esta página entonces, mi visión acerca de lo que yo mismo he podido aprender a la luz de la antroposofía y del trabajo y convivencia con las Personas necesitadas de cuidados especiales que el destino me ha dado en gracia conocer, y no implica ni garantiza que usted vaya a encontrar en las instituciones que se autodenominan centros de Pedagogía curativa y terapia social, a los dirigentes y/o trabajadores con la adecuada formación. Análogamente, cada institución es un organismo viviente, y requiere de un genuino compromiso moral para desarrollarse en el camino hacia sus ideales de evolución del alma humana.
También es necesario aclarar, que en ciertas instituciones no definidas como antroposóficas, puede usted encontrar una cálida y amorosa atención, con brillantes pedagogos cuya presencia irradia los frutos de su desarrollo individual en su propio quehacer educativo.
Mi admiración para todos aquellos Maestros y colaboradores que silenciosa y humildemente trabajan,
regocijados en su comprensión de que el encuentro de las almas, sucede.
Encuentro que, si se procura, abre un portal de comunicación suprasensible entre los dos.
Para aquel que no conozca la esencia del estudio del Hombre de acuerdo a lo que el Dr. Rudolf Steiner llamó Ciencia espiritual, podrá parecerle antroposófico aquello que en esencia, no lo es.
Digo en esta página entonces, mi visión acerca de lo que yo mismo he podido aprender a la luz de la antroposofía y del trabajo y convivencia con las Personas necesitadas de cuidados especiales que el destino me ha dado en gracia conocer, y no implica ni garantiza que usted vaya a encontrar en las instituciones que se autodenominan centros de Pedagogía curativa y terapia social, a los dirigentes y/o trabajadores con la adecuada formación. Análogamente, cada institución es un organismo viviente, y requiere de un genuino compromiso moral para desarrollarse en el camino hacia sus ideales de evolución del alma humana.
También es necesario aclarar, que en ciertas instituciones no definidas como antroposóficas, puede usted encontrar una cálida y amorosa atención, con brillantes pedagogos cuya presencia irradia los frutos de su desarrollo individual en su propio quehacer educativo.
Mi admiración para todos aquellos Maestros y colaboradores que silenciosa y humildemente trabajan,
regocijados en su comprensión de que el encuentro de las almas, sucede.
Encuentro que, si se procura, abre un portal de comunicación suprasensible entre los dos.
sábado, abril 07, 2007
Conducir.
"Pregunté: ¿Quién es el guía para conducirme al Amigo?
El respondió: "Es de tí el dar el primer paso, y es de nosotros el conducirte"
(Rumi).
De tal manera, sabremos que las fuerzas habrán de ser conducidas a la realización de lo cabalmente pensado.
Nunca actuaremos por represión o contradicción de las mismas para nuestro beneplácito. La actitud de maestro-guía y compañero de experiencia, intenta ser conductora y catalizadora a la vez.
Conducir, sí, pero partiendo desde la natural y habitual disposición anómala del compañero. Nunca lo haremos "de novo", desde nuestro punto de vista de lo correcto, sino que partiremos desde su "lugar". Ese será el punto de inicio de nuestro trabajo.
Debe comenzar por actuar siendo él mismo en su propio y conocido terreno.
Si ocurriera que, llevado por su trabajo, surgiera en él la sensación de "atolladero", lo ayudaremos sutilmente a advertir que puede salir de él, sin reaccionar con la huída, sino, mejorando su trabajo, abriendo espacios, creando variantes y matices. Al notar los cambios, procuraremos estar alertas a aquello que surja como vivo interés y entusiasmo, por efímero que sea.
Estaremos presenciando de qué manera su organismo (físico-anímico) superior, se ve interesado por encontrarse con el inferior. Y cómo este encuentro suele resultar en la vivencia de la alegría. A mi parecer, me siento testigo de una adecuada sujeción de las riendas por parte de su Yo, que, a modo de jinete, domina y se sirve de su propio caballo, alcanzando con la conciencia a los habitualmente remotos sitios de su cuerpo anímico, a su vitalidad y motricidad.
La vivencia genuina de este sentimiento, es evidente que no obedece a una respuesta de mero control sobre su organismo inferior, sino que es la consecuencia de la fluidez de su trabajo y del obrar en libertad, influyendo en el mundo con recursos que él mismo ha sabido o podido plasmar.
Nuestra percepción de lo singular que está sucediendo ahí, nos envuelve en una amigable cercanía que sucita poderosas y a la vez sutiles fuerzas de alineamiento del " jinete presto a apropiarse de su caballo".
Si nuesto afán por ser curativos, es perseverante, promoveremos en nuestra actitud diaria un gesto de coherencia que propiciará las condiciones de una normal constitución anímico-espiritual.
Ingresaremos entonces delicadamente en su trabajo, conduciendo desde lo oscuro y caótico, hacia lo luminoso y con sentido; sin dejar de considerar que son "sus" fuerzas más sutiles las que el trabajo ha reclamado.
La situación de trabajo propuesta por el Maestro, sugiere, incita, reclama.
El organismo superior, es sugerido, incitado y reclamado por el trabajo. Así, el contenido que vive en su conciencia, pugnará por verterse en un proceso dinámico que ha de plasmarse con una forma adecuada a las condiciones objetivas del mundo exterior.
Lo que suceda ahí afuera, para quien quiera verlo, habrá de ocurrir ahí adentro, en su alma.
Este proceso, que ha nacido como unilateral, deviene en multidimensional,
y somos incluidos en el trabajo,
y al mismo tiempo lo incluimos a él
a modo de una delicada envoltura.
Estos procesos de unificación, de elevado alcance curativo, son la cabal expresión de lo que un acompañante terapéutico o Pedagogo curativo debe desarrollar en sí mismo para su servicio y lo que lo define como tal.
jueves, abril 05, 2007
Jerarquías

(La Virgen de las rocas. Detalle.).Leonardo
Da Vinci.
Las personas necesitadas de cuidados
especiales, a quienes con afecto llamo "compañeros",
suelen tener ciertas anomalías en su configuración física y vital,
(innatas o adquiridas), que al ser permeadas por las fuerzas sutiles
de lo que llamaríamos su cuerpo anímico y de su Yo
como organización, determinan anomalías posturales, de conciencia
de su ser y estar en el mundo, de su pensar, de sus sentimientos y de
su voluntad.
Aclaro que no me refiero aquí, a las
personas con minusvalía física que conservan una apropiada
capacidad de pensar, sentir y actuar.
En cierta forma, esta "estructura
rota", deviene en la falta o alteración de una constitución
física y anímica adecuada para percibir el mundo exterior, ( y eso
lo incluye a él como individualidad que percibe su propio cuerpo),
impidiéndole aprovechar los contenidos pedagógicos habituales,
diseñados para personas consideradas dentro de límites de
"normalidad".
Podemos describir al despertar de las
Personas Especiales como aquel en el que su cuerpo, como
organismo en reposo e inconciencia, no acaba por ser abordado
y permeado por un adecuado regreso de su conciencia, la que
procede de la natural intervención de su organismo superior.
Nótese que no especifico aquí que lo
superior esté literalmente arriba, sino que el concepto quiere
denotar que es aquella facultad de gobierno que procede de una
jerarquía exclusivamente propia del Hombre, cuyo
pensar lo vuelve capaz de dominar su organismo
inferior, aquel que presenta facultades que compartimos con el
mundo animal.
Cuando esta jerarquía no es capaz de
"señorear en la corporalidad anímica" de la manera
adecuada, impulsos e instintos son llevados a la acción por un actor
que no ha sido capaz de definir un pensamiento claro.
Es común que en conductismo esas
fuerzas sean llevadas a lo contrario, hacia lo que deberían hacer,
conformando al mundo en sus frutos esperados. Así las cosas, logran
que el compañero, (cuyo cuerpo anímico es la
jerarquía que ha tomado las riendas que su Yo, como
organización, no ha sido capaz de tomar), responda como reacción a
un estímulo externo, nacido de otra voluntad, y que se habituará a
responder de modo polar.
Volvemos a preguntarnos por el origen de
aquellas fuerzas, y decimos que proceden de una anárquica
disposición espiritual que se desarrolla de modo acéfalo,
instintual; y desde esa naturaleza, habrán de desplegarse en el
ámbito que denominamos Organismo inferior o metabólico-motor, en
donde se asienta una esencial facultad del alma: la voluntad.
viernes, marzo 30, 2007
Salud espiritual

(Cabezas). Dibujo de Leonardo Da Vinci.
"Valor, rectitud y
modestia verdadera e interna".(*)
Estas eran las cualidades que el Dr.
Rudolf Steiner consideraba como bases morales imprescindibles
para el avance y salvaguarda de un movimiento espiritual.
"Vanidad, Mentira y
Ambición son dañinas en las relaciones humanas habituales,
pero se convierten en destructoras y perturbadoras cuando aparecen en
un movimiento espiritual".
Ante la pregunta: ¿Cómo protegerse de algo
así?
El Dr Steiner respondió una vez:
"Si uno aspira con todas las fuerzas a
liberarse de la Vanidad, la Ambición y la Mentira,
significará conservar la propia salud anímica y espiritual y el
cuidado de la moralidad del movimiento".
La megalomanía, en su carácter de
tenaz destructora de humildes buscadores, se muestra aún más
contradictoria en los ámbitos de trabajo pedagógico y médico.
Cruel facultad la de quienes se sirven de ciertos conocimientos para
la manipulación y prestidigitación de seres en necesidad de
evolución anímica y espiritual.
La mentira, como elemento de
difamación de quienes no adscriben a honrar al megalómano ni a sus
obsecuentes. La mentira para con aquellos que no se resignan a
negociar su pensamiento libre.
La ambición, aquella que echa por la
borda la más elevada misión del aspirante espiritual, la de
cultivarse para servir a los demás valiéndose de las herramientas
que la Ciencia espiritual nos ofrece.
La ambición de quien se expone al
mundo como portador de "dones" supranaturales, único
artilugio destinado a pretender admiración, importancia personal y
por supuesto: dinero.
Es evidente que la cerrada actitud de
ciertos personajes, ha contibuído a la difamación de los
movimientos espirituales, tachándolos de sectarios, entre otras
cosas.
¡Dios libre y guarde al Dr. Steiner y a
la Antroposofía de cosa semejante! Pues son muchos quienes
legítima, anónima y silenciosamente han bregado por el desarrollo y
capacitación de auténticos trabajadores de la salud y de la
educación, recibiendo a cambio el vibrar de un alma agradecida. Y
eso, ya nos vuelve ricos...
(*).Reseña obtenida de la Circular de la
Sección médica del Goetheanum. 1996.
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